Lectura: Marcos 10:17-22
Pastora Belkis Fernández
Este joven estaba muy emocionado y vino hincado de rodillas y le dijo a Jesús: “Maestro bueno”… El Señor le refutó y le dijo que solo el Padre, era el único bueno. Jesús sabía que él conocía los mandamientos, pero le hacía falta practicar su generosidad hacia su prójimo.
¿De qué manera reacciono el joven?
1. Lo reconoce como Maestro y le agrega “bueno”. ¿Buscaba congraciarse?
2. Conocía las letras de la Escritura, pero no el Espíritu de despojo total
3. Sus riquezas estaban por encima de su fe
4. Se entristeció ante el consejo de Jesús ¿Que actitud tomamos ante un buen consejo?
Jesús como consejero de este joven:
1. Refutó al joven al llamarle maestro bueno
2. Lo miró, se interesó en él y le mostró amor
3. Le dio un buen consejo: Despójate de todo
4. No le siguió atrás rogándole que dejara sus bienes
¿Cómo aplicamos este mensaje a nuestras vidas? El respetar a Jesús y conocer las Escrituras de manera religiosa no es suficiente. Jesús vio el potencial que tenía este joven, pero él no fue receptivo. El joven se fue triste y no tuvo dispuesto a dejar sus riquezas. Congraciarse con Jesús no es suficiente ¿De qué tenemos que despojarnos para ser útil en su obra?
domingo, 1 de noviembre de 2015
domingo, 25 de octubre de 2015
Mateo, de Publicano a Apóstol de Jesús
Lectura: Lucas 5:27-32
Pastora Belkis Fernández
Jesús llama a Levi, una persona de mala fama, posiblemente un estafador y le dice, sígueme. A su encuentro le cambia el nombre y ahora se llama Mateo. Mateo se levantó y dice la Escritura que él “dejó todo”. Ya no tendría las ganancias como recaudador de impuesto, ya no iba a tomar su trabajo parcialmente, sino decirle dejarlo todo por Cristo.
Mateo continúa con su ejercicio de la experiencia del nuevo nacimiento y le hizo una fiesta a Jesús en su casa. Cuando hay agradecimiento está el deseo voluntario de compartir. Dios en su gracia recibe al injusto y lo justifica, "no por obras, sino para buenas obras" (Ef. 2:8-10). La gracia de Dios despierta nuestra gratitud y nos transforma en personas nuevas que buscamos hacer la voluntad de Aquel que nos ha redimido. La gracia de Dios nos libera del legalismo y moralismo y de la "gracia barata" de una fe puramente formal y verbal. La gracia nos hace libres para agradecer a Aquel que nos justificó por fe.
A la fiesta invitó a sus colegas publicanos, personas de mala reputación para los religiosos y mientras esto ocurría estaban los que criticaban a Jesús, y le decían ¿Por qué come y bebe con publicanos y pecadores?
Jesús le respondió los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. La enfermedad del pecado, es un germen que es adquirido por toda la humanidad y el expediente está abierto ante los ojos del Señor. Mientras un grupo murmuraba a Jesús, otros disfrutaron de sanidad y de recibir el mensaje de salvación.
El llamado de Levi, produjo un cambio. Primero del nombre de Levi a Mateo, luego deja su modo de ganarse la vida, de recaudador de impuesto a Apóstol de Jesús. El Señor utilizo este ejemplo para tipificar el pecado como una enfermedad. Luego vemos a Mateo en el libro de los Hechos, perseverando en oración y unido con la comunidad de creyentes.
Pastora Belkis Fernández
Jesús llama a Levi, una persona de mala fama, posiblemente un estafador y le dice, sígueme. A su encuentro le cambia el nombre y ahora se llama Mateo. Mateo se levantó y dice la Escritura que él “dejó todo”. Ya no tendría las ganancias como recaudador de impuesto, ya no iba a tomar su trabajo parcialmente, sino decirle dejarlo todo por Cristo.
Mateo continúa con su ejercicio de la experiencia del nuevo nacimiento y le hizo una fiesta a Jesús en su casa. Cuando hay agradecimiento está el deseo voluntario de compartir. Dios en su gracia recibe al injusto y lo justifica, "no por obras, sino para buenas obras" (Ef. 2:8-10). La gracia de Dios despierta nuestra gratitud y nos transforma en personas nuevas que buscamos hacer la voluntad de Aquel que nos ha redimido. La gracia de Dios nos libera del legalismo y moralismo y de la "gracia barata" de una fe puramente formal y verbal. La gracia nos hace libres para agradecer a Aquel que nos justificó por fe.
A la fiesta invitó a sus colegas publicanos, personas de mala reputación para los religiosos y mientras esto ocurría estaban los que criticaban a Jesús, y le decían ¿Por qué come y bebe con publicanos y pecadores?
Jesús le respondió los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. La enfermedad del pecado, es un germen que es adquirido por toda la humanidad y el expediente está abierto ante los ojos del Señor. Mientras un grupo murmuraba a Jesús, otros disfrutaron de sanidad y de recibir el mensaje de salvación.
El llamado de Levi, produjo un cambio. Primero del nombre de Levi a Mateo, luego deja su modo de ganarse la vida, de recaudador de impuesto a Apóstol de Jesús. El Señor utilizo este ejemplo para tipificar el pecado como una enfermedad. Luego vemos a Mateo en el libro de los Hechos, perseverando en oración y unido con la comunidad de creyentes.
domingo, 11 de octubre de 2015
¿Abana y Farfar no son mejores?
Lectura: II Reyes 5:12
Pastora Belkis Fernández
“Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se fue enojado.” (Reina Valera 1960).
Naaman pensó que los ríos Abana y Farfar en Damasco, eran mejores que el rio Jordán y las aguas de Israel. Hizo una comparación basada en el orgullo humano de tener ríos de abundantes aguas. Para Naamán y su orgullo, si Dios ha de limpiarlo de la lepra, debe ser en las aguas de su país que eran mejores. El orgullo y la indiferencia bloquean lo que Dios quiere hacer por la persona.
Hoy es un gran desafío ante tantas facilidades que tiene la humanidad para ser comparadas. Atracciones, avances de la ciencia, la tecnología, las comodidades, las megas iglesias, las grandes figuras y personalidades, las grandes metrópolis, pueden convertirse en “Abana y Farfar” e impedir el hacer la voluntad de Dios.
El Señor nos dice, quédate donde yo te envié, yo te voy a bendecir, echa raíz, sumérgete en las aguas del Espíritu de Cristo, obedece y no bordees el lugar sino sumérgete.
Naamán se enojó porque no lo sanaron como él pretendía. ¿Por qué nos enojamos?
¿Dónde tú quieres sumergirte y donde quiere Dios?
En Juan 9:7, Jesús mandó a un ciego a lavarse en el estanque Siloe. El obedeció y regresó sano, a pesar que había más estanques, él fue al de Siloe.
¿Cuáles aplicaciones encontramos?
1. El enojo impide la visión
2. Las posiciones no resuelven todos los problemas
3. Las comparaciones empeoran el problema
4. La humillación nos sumerge a ese Jordán espiritual. Naamán quedó limpio.
Pastora Belkis Fernández
“Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se fue enojado.” (Reina Valera 1960).
Naaman pensó que los ríos Abana y Farfar en Damasco, eran mejores que el rio Jordán y las aguas de Israel. Hizo una comparación basada en el orgullo humano de tener ríos de abundantes aguas. Para Naamán y su orgullo, si Dios ha de limpiarlo de la lepra, debe ser en las aguas de su país que eran mejores. El orgullo y la indiferencia bloquean lo que Dios quiere hacer por la persona.
Hoy es un gran desafío ante tantas facilidades que tiene la humanidad para ser comparadas. Atracciones, avances de la ciencia, la tecnología, las comodidades, las megas iglesias, las grandes figuras y personalidades, las grandes metrópolis, pueden convertirse en “Abana y Farfar” e impedir el hacer la voluntad de Dios.
El Señor nos dice, quédate donde yo te envié, yo te voy a bendecir, echa raíz, sumérgete en las aguas del Espíritu de Cristo, obedece y no bordees el lugar sino sumérgete.
Naamán se enojó porque no lo sanaron como él pretendía. ¿Por qué nos enojamos?
¿Dónde tú quieres sumergirte y donde quiere Dios?
En Juan 9:7, Jesús mandó a un ciego a lavarse en el estanque Siloe. El obedeció y regresó sano, a pesar que había más estanques, él fue al de Siloe.
¿Cuáles aplicaciones encontramos?
1. El enojo impide la visión
2. Las posiciones no resuelven todos los problemas
3. Las comparaciones empeoran el problema
4. La humillación nos sumerge a ese Jordán espiritual. Naamán quedó limpio.
domingo, 4 de octubre de 2015
Naamán sanado de su orgullo y de su lepra ¿Te están pidiendo algo difícil de hacer?
Lectura: II Reyes 5:1-14
Pastora Belkis Fernández
Naamán comandante de Siria, había tomado una joven hebrea como prisionera. La jovencita le dijo a la esposa de Naamán que el profeta Eliseo en Samaria, le sanaría. Naamán se conectó con el rey de Siria e hicieron los arreglos protocolares.
¿De qué forma reaccionó el rey de Israel? No soy Dios. ¿Por qué el rey de Siria me manda este hombre para sanarlo? Al enterarse Eliseo le dijo al rey de Israel:
¿Por qué rompiste tu ropa? Deja que ese hombre venga a verme para que sepa que hay un profeta de Dios. Llega Naamán y el profeta Eliseo le manda un mensajero que le dijo, ve, metete siete veces en el rio Jordán y te sanarás de la lepra. Naamán se enojó y dijo “los ríos que están en Damasco son mejores que los de Israel. Sus sirvientes le aconsejan, éntrese en el rio Jordán, porque no le están pidiendo algo difícil de hacer. Naamán se entró siete veces en el rio Jordán, enseguida su piel quedó sana y suave como la de un niño. Naamán decidió solo adorar a Dios y no a los dioses de su cultura.
Aplicación: Jesús se refirió a este milagro en (Lucas 4:27). Dios no es exclusivo. Dios primero sanó su orgullo y luego la lepra que tenía en su piel. Las comparaciones que hizo de los ríos no le iban a ayudar. El profeta mandó un mensajero y no aplicó ningún protocolo. No podemos hacer especulaciones de cómo tienen que suceder las cosas. Aprendamos a valorar lo que para muchos puede ser insignificante, el consejo de una sirvienta fue el canal que Dios empleó.
Pastora Belkis Fernández
Naamán comandante de Siria, había tomado una joven hebrea como prisionera. La jovencita le dijo a la esposa de Naamán que el profeta Eliseo en Samaria, le sanaría. Naamán se conectó con el rey de Siria e hicieron los arreglos protocolares.
¿De qué forma reaccionó el rey de Israel? No soy Dios. ¿Por qué el rey de Siria me manda este hombre para sanarlo? Al enterarse Eliseo le dijo al rey de Israel:
¿Por qué rompiste tu ropa? Deja que ese hombre venga a verme para que sepa que hay un profeta de Dios. Llega Naamán y el profeta Eliseo le manda un mensajero que le dijo, ve, metete siete veces en el rio Jordán y te sanarás de la lepra. Naamán se enojó y dijo “los ríos que están en Damasco son mejores que los de Israel. Sus sirvientes le aconsejan, éntrese en el rio Jordán, porque no le están pidiendo algo difícil de hacer. Naamán se entró siete veces en el rio Jordán, enseguida su piel quedó sana y suave como la de un niño. Naamán decidió solo adorar a Dios y no a los dioses de su cultura.
Aplicación: Jesús se refirió a este milagro en (Lucas 4:27). Dios no es exclusivo. Dios primero sanó su orgullo y luego la lepra que tenía en su piel. Las comparaciones que hizo de los ríos no le iban a ayudar. El profeta mandó un mensajero y no aplicó ningún protocolo. No podemos hacer especulaciones de cómo tienen que suceder las cosas. Aprendamos a valorar lo que para muchos puede ser insignificante, el consejo de una sirvienta fue el canal que Dios empleó.
domingo, 20 de septiembre de 2015
Dos cizañas de sal en la Iglesia
Pastor Rafael Reyes
Lectura: Colosenses 2:16-18
"Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal."
domingo, 13 de septiembre de 2015
Reaccionando a la Verdad
Lectura: Hebreos 4:12
Hno. Nahúm Fernández
"Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón."
Hno. Nahúm Fernández
"Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón."
domingo, 6 de septiembre de 2015
El Profeta Deprimido
Lectura: I Reyes 19:2-14
Pastora Belkis Fernández
Dios quería demostrarle a Elías que tenía una percepción equivocada y que las cosas no eran como él pensaba. Elías huyó ante las amenazas del enemigo después de haber triunfado y pidió a Dios que le quitara la vida; Elías no fue el primero pues Moisés, Job, Jeremías y Jonás pidieron lo mismo, cuando no vieron progreso ante la dificultad que enfrentaban. Elías se quedó dormido debajo de un árbol, comía y volvía acostarse de nuevo. Es parte del síndrome del deprimido/a, solo quiere dormir y/o a veces comer.
¿Cómo afecta la depresión? Afecta porque imposibilita ver los favores de Dios, afecta porque se pierde el mapa del camino correcto, afecta porque se pierde el balance y sólo se piensa en uno mismo. Es difícil servir a otros si estamos deprimidos y fuera de la comunidad. ¿Abandonó Dios a Elías porque quería morir? No, al contrario proveyó para su necesidad y le hizo ver por medio de tres eventos fuertes que él no estaba en esa forma de manifestación evidente, sino en la tranquilidad, en aquel espacio que se percibe en la calma e intimidad. Dios quiso revelarle a Elías de una manera distinta a la que el había experimentado, con milagros poderosos.
No a todos los mensajes se les da crédito. A Elías le mandaron a decir: “Te voy a matar” (1 Reyes 19:2). Elías se asustó y dejó su ayudante. Dios no se manifestó en los eventos que habían estremecido el ambiente donde él estaba. Dios le mostró la verdad que aun había gente buena, un remanente y que no todos estaban contaminados. ¿Qué le pregunta Dios? Elías, ¿Qué haces aquí? ¿Te vas a quedar en esta cueva, en el desierto? Hoy ¿qué te pregunta Dios a ti?
Pastora Belkis Fernández
Dios quería demostrarle a Elías que tenía una percepción equivocada y que las cosas no eran como él pensaba. Elías huyó ante las amenazas del enemigo después de haber triunfado y pidió a Dios que le quitara la vida; Elías no fue el primero pues Moisés, Job, Jeremías y Jonás pidieron lo mismo, cuando no vieron progreso ante la dificultad que enfrentaban. Elías se quedó dormido debajo de un árbol, comía y volvía acostarse de nuevo. Es parte del síndrome del deprimido/a, solo quiere dormir y/o a veces comer.
¿Cómo afecta la depresión? Afecta porque imposibilita ver los favores de Dios, afecta porque se pierde el mapa del camino correcto, afecta porque se pierde el balance y sólo se piensa en uno mismo. Es difícil servir a otros si estamos deprimidos y fuera de la comunidad. ¿Abandonó Dios a Elías porque quería morir? No, al contrario proveyó para su necesidad y le hizo ver por medio de tres eventos fuertes que él no estaba en esa forma de manifestación evidente, sino en la tranquilidad, en aquel espacio que se percibe en la calma e intimidad. Dios quiso revelarle a Elías de una manera distinta a la que el había experimentado, con milagros poderosos.
No a todos los mensajes se les da crédito. A Elías le mandaron a decir: “Te voy a matar” (1 Reyes 19:2). Elías se asustó y dejó su ayudante. Dios no se manifestó en los eventos que habían estremecido el ambiente donde él estaba. Dios le mostró la verdad que aun había gente buena, un remanente y que no todos estaban contaminados. ¿Qué le pregunta Dios? Elías, ¿Qué haces aquí? ¿Te vas a quedar en esta cueva, en el desierto? Hoy ¿qué te pregunta Dios a ti?
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